Los primeros panteones de Monterrey

Tal vez ni te imaginas dónde estaban los primeros panteones de Monterrey, los cuales terminaron por ser «tragados» por la ciudad.

«Antes, aquí había un panteón”, es una frase recurrente en escuelas y centros de trabajo.

Sin embargo, pocos sabemos a ciencia cierta en dónde se colocaron los primeros camposantos de la ciudad.

Y es que obviamente el crecimiento urbano “se comió” varios de los cementerios de Monterrey, los cuales se ubicaban en sitios que no imaginamos.

Por ello decidimos hacer un recuento de todos aquellos panteones regiomontanos que en determinado momento dejaron de existir.

No existe un registro que indique con precisión cuál fue el primer cementerio en forma de la Sultana del Norte.

Hay que tener en cuenta que los primeros años de la ciudad fueron turbulentos, no por nada la fundación definitiva de monterrey (por llamarle de alguna forma) fue la tercera.

La férrea resistencia y el asedio de las tribus nativas se conjugaron con problemas políticos (conflictos de algunos de los fundadores con la Santa Inquisición) y desastres naturales para provocar gran inestabilidad en la naciente población.

La tradición era que los restos mortales de las personas fuesen depositados en espacios sagrados, por ello lo común era que a un lado de capillas y templos se adecuaran espacios como camposantos.

El Convento de San Andrés y el Templo de San Francisco

Así, varios historiadores consideran que el primer camposanto de Monterrey se ubicó en el Convento franciscano de San Andrés, en el que también se encontraba el Templo de San Francisco, el cual se construyó en 1602 en el terreno comprendido entre lo que hoy es el edificio Kalos, el Círculo Mercantil Mutualista y el Palacio Municipal de Monterrey.

Ahí fueron enterrados los primeros pobladores de la ciudad, entre ellos el mismísimo Diego de Montemayor.

Zona en la que estaba el Convento de San Andrés e Iglesia de San Francisco.

Ese cementerio fue quedando en el olvido y dejó de operar con el paso del tiempo; por otro, el convento y el templo fueron derrumbados en 1914 por iniciativa de las fuerzas carrancistas que tomaron la ciudad.

Cuando se construyó el Círculo Mercantil y años después el Palacio Municipal, fueron encontradas varias osamentas y restos mortuorios de aquel antiguo panteón.

El Templo jesuita de San Francisco Xavier y su cementerio

Zona donde estaba el Templo de San Francisco Javier.

Este templo, incluía un seminario y un pequeño camposanto. Se encontraba en la manzana comprendida entre las calles Padre Mier, Morelos, Escobedo y Emilio Carranza.

Su construcción inició en 1702 y ahí se comenzó a enterrar personas a partir de 1704 y hasta 1716, ya que después de ese año la mayoría de los entierros se daban en otros templos.

Para 1745 el terreno fue vendido y se desconoce si los restos óseos fueron reubicados. Posteriormente se construyó la sede del Gobierno estatal y una zona comercial.

Catedral y otros templos

Durante un buen lapso de tiempo se usaron los atrios de las iglesias como cementerio, lo cual se realizó en la Catedral Metropolitana de Monterrey.

En los primeros años del Templo del Roble también se construyó un pequeño cementerio.

El Panteón de la Purísima

Zona en la que se encontraba el Panteón de la Purísima.

El 16 de abril de 1819 se creó el Panteón de la Purísima, estaba localizado en lo que ahora es el cruce de las calles Hidalgo y Serafín Peña.

Dejó de operar aproximadamente en 1849, tras epidemias y otras problemáticas.

El Dr. José Eleuterio González «Gonzalitos», hizo una descripción de este camposanto.

“Más bien que cementerio era un verdadero panteón, pues tenía en el centro una cúpula muy elegante sostenida sobre cuatro columnas, que se reunían para poner los cadáveres mientras llegaba la hora de sepultarlos, alrededor de esta cúpula había, contra las paredes, bóvedas o nichos para poner a los ricos. Las bóvedas de lado sur eran las de los sacerdotes y los demás para los que no lo eran”, describió el médico tapatío de nacimiento, pero regio por adopción.

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Los Panteones Municipales 1 y 2

Zona en donde estaban los Panteones Municipales 1 y 2.

Por otro lado está el panteón municipal número 1 de Monterrey, el cual se fundó en la segunda mitad del siglo XIX. En 1881 se inició con un anexo, conocido como Panteón Municipal 2, para ampliar el terreno ante la creciente demanda de espacios mortuorios.

Ambos dejaron de operar en 1959, cuando el gobernador Raúl Rangel Frías ordenó su clausura y la reubicación de restos, aunque se sabe que no todos los cuerpos fueron trasladados a los otros panteones existentes.

De esta forma se dio paso a la construcción de varios espacios académicos en este terreno de la Avenida Venustiano Carranza, en donde actualmente se encuentran la Escuela Normal Superior del Estado.

Álvaro García

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