Celso Piña: un regio inmortal

Celso Piña muere en Monterrey

Con su acordeón rompió barreras y unió a millones de personas de distintas nacionalidades, edades y clases sociales al ritmo de cumbia.

Esta tarde se nos adelantó Celso Piña, “El Rebelde del Acordeón”.

Y en efecto, el originario del meritito Cerro de la Campana era un verdadero “rebelde”, en el buen sentido de la palabra.

A pesar del acoso policial del que fue víctima en sus inicios, de los estigmas sociales y de todas las adversidades, defendió su música “con uñas y dientes”.

Por ello Celso se convirtió en el ídolo de un amplio sector de Nuevo León, compuesto en su mayoría por jóvenes que se sentían marginados y que encontraron refugio en la expresión artística del líder de la Ronda Bogotá.

Con el paso de los años su música se masificó: la cumbia colombiana emergió a la luz y cautivó a pobres y ricos, a intelectuales, a fresas y rockeros, a niños y ancianos.

Pero la magia de Celso no se limitó a las fronteras mexicanas, pronto salió del país para recorrer Estados Unidos, Centro y Sudamérica, hasta llegar a lugares impensables como China, Japón, Francia, Reino Unido y otros países más.

Pero haberse convertido en un “hombre de mundo” no cambio a Celso, quien siguió siendo un hombre de barrio, el ídolo del pueblo.

Hoy Celso Piña nos dejó físicamente, pero su legado musical lo mantendrá presente por siempre.

“El Rebelde del Acordeón” seguirá entre nosotros “como el viento que baja volando por las faldas de la gran montaña”.

¡Que siga sonando esa acordeón Celso!

Álvaro García

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